TLT: un vivero de creadores audiovisuales en Teruel

TLT

La Televisión Local de Teruel (TLT), descendiente directa de la Televisión de la Semana Internacional de Cine, agrupó durante su primera etapa a un nutrido grupo de turolenses aficionados al cine y otras fórmulas audiovisuales, de modo que el trabajo diario les sirvió de taller creativo y laboratorio de ideas, terminando por abrirles las puertas al mundo profesional a muchos de ellos.

En el mes de abril de 1991, con una gala apadrinada por los periodistas Lourdes Zuriaga y Andrés Aberasturi, se iniciaron las emisiones de la Televisión Local de Teruel (TLT), siguiendo una tendencia generalizada en el resto de España donde -tras la descentralización televisiva- grupos de pequeños empresarios diversificaban su actividad económica en un prometedor campo de la producción audiovisual que pretendía atraer a los telespectadores ofreciéndoles información y temas próximos a su entorno, de los que rara vez se hacían eco las cadenas nacionales o la programación autonómica.

Los principales impulsores del proyecto en Teruel fueron Fermín Pérez y Jesús Durán, convencidos de la viabilidad del mismo tras la buena acogida dispensada por los turolenses a la TVT, que durante dos ediciones de la Semana Internacional de Cine de Teruel llevó los actos de la misma a gran parte de la capital a través de emisiones por cable. Para Fermín Pérez la razón de ser de las televisiones locales se encontraba en su proximidad, en la necesidad de sentir que lo que hacemos o lo que ocurre a nuestro alrededor es noticiable:

“Se trata de tener una televisión cercana, que convierte el día a día de una ciudad en un acontecimiento. Sirve para dinamizar la ciudad, sirve para aumentar el orgullo de pertenencia a tu ciudad, aumenta la autoestima de sus ciudadanos… Todo esto sin olvidar que una televisión debe de entretener, pero en este caso con los propios acontecimientos, noticias y contenidos que genera tu propia localidad”.

Con estas premisas la TLT nació como un medio informativo, pero también de entretenimiento, por lo que la producción propia iba a ocupar prácticamente la totalidad de la programación, frente a otras televisiones locales que completaban el horario emitiendo telefilmes de saldo o documentales y programas comprados a otras productoras. De hecho, la venta de contenidos se planteaba como una fuente de ingresos complementaria a la generada por la  publicidad, al ser conscientes de que en una ciudad pequeña los posibles anunciantes son escasos y demasiado solicitados.

A pesar de los dudosos beneficios económicos que podría reportar el proyecto, un grupo de empresarios turolenses formado por Antonio Benajes, Emilio Ferrer, Vicente y Tomás Pérez, Leocadio y Manolo Tena, Jesús y Manolo Zuriaga, junto algunos entusiastas y aficionados del mundo de la imagen, como Juan José Suarez y los ya citados Jesús Durán y Fermín Pérez, a los que se sumó quien firma este artículo, aportaron el capital necesario para la compra de los equipos de emisión y financiar el resto de infraestructuras necesarias.

Si pretendían ser competitivos en la oferta de contenidos publicitarios resultaba imprescindible garantizar que la televisión llegase a todos los hogares, y ésta fue la principal novedad del nuevo proyecto frente a las experiencias de la Televisión del Festival de Cine: la señal de TLT cubriría toda la ciudad y algunos de sus barrios pedáneos mediante la emisión por ondas. En aquel momento se trataba de una actividad pendiente de regulación, como recuerda Tomás Pérez, socio de la empresa gestora de TLT y responsable de la misma durante su última etapa, hasta su disolución:

El uso de las frecuencias de televisión no era ilegal, sino alegal, de modo que las televisiones locales de todo el país utilizaban canales de emisión sin ninguna traba, a menos que mediase una denuncia por provocar interferencias en otros medios autorizados. Esto es lo que ocurrió en nuestros  primeros años de funcionamiento, teniendo como consecuencia el precintado temporal de los repetidores de la señal de TLT.”

En aquel momento las televisiones locales carecían de regulación.

La Televisión Local de Teruel fue cerrada por orden de la Dirección General de Telecomunicaciones antes de llegar a cumplir el primer año de emisión, contando con el dudoso honor de haber sido la única televisión de estas características cerrada en España (peculiaridades de la idiosincrasia turolense). Más adelante, la regulación del sector pasó a ser competencia de las comunidades autónomas. Desde el Gobierno de Aragón se ofertaron tres frecuencias para Teruel capital, lo que hace suponer que se trataba un campo que despertaba el interés de más de una empresa, aunque finalmente solo se llegó a adjudicar el canal por el que emitiría TLT, sin que nadie pujase por los otros dos.

Resolver las dificultades técnicas era una cuestión fundamental para poner en marcha la TLT, pero no la única. Las experiencias previas de la Televisión del festival habían contado con el apoyo de los técnicos del Centro de Logística que el Ejército de Tierra tenía en Calatayud, con el teniente Vicente López-Brea a la cabeza, pero en éste caso había que reunir un equipo, suficientemente formado, para poder abordar el trepidante ritmo que requiere el trabajo en directo o con poco tiempo de montaje y edición. Para ello se solicitó al INAEM la organización de un curso de formación de técnicos en imagen y sonido, al que accedieron algunos de los candidatos que habían superado la selección de personal. Pedro Blesa, actual cámara de Antena Aragón, tuvo su primer contacto con un equipo de grabación en aquellos años:

Estuve varios años colaborando en el Festival Internacional de Cine de Animación, AnimaTeruel. Poco después TLT realizó un curso a cargo del INEM sobre operador de cámara de televisión, y cómo los organizadores del Festival y los “dueños” de TLT eran casi los mismos me dijeron que me apuntase al curso, pues iba dedicado a formar a personas como cámaras. De ese curso aprendí el manejo de la cámara y los posibles encuadres. Luego cada persona pone su punto de vista y su ojo para ver las cosas. Buscas tu forma de trabajar. Al final te conviertes en autodidacta para seguir aprendiendo”.

Del mismo modo, los presentadores de informativos, conductores y colaboradores de los programas surgieron de unas pruebas de selección a las que se presentaron muchas personas con nula o escasa experiencia profesional. Resulta sorprendente que esta combinación de falta de conocimientos y de práctica diese como resultado, en menos de un año, a una programación diaria de más de 4 horas de una notable calidad. Para Fermín Pérez se debió a una magia difícilmente repetible:

“Conductores y redactores suplían la falta de experiencia con las ganas de hacerlo bien. En el equipo existía una motivación y una perseverancia que podía con todas las vicisitudes que iban surgiendo. Horas de pruebas y ensayos lograron sincronizar un talento en bruto en los más afinados conductores y técnicos”.

 

Motivación y perseverancia permitieron salvar todas las vicisitudes.

A aquella etapa mágica pertenecieron María José Doñate y Pepe Esteban, que con su estilo próximo y espontáneo presentaron un boletín informativo diario ameno y desenfadado. El relevo a estos pioneros lo tomarían años después Fabiola Hernández, Fernando Ruiz, Asun Cuellar o Chema López, en los que podía apreciarse una mayor profesionalización que con el paso del tiempo les permitiría dar el salto a otros medios, como la televisión autonómica en el caso de los tres primeros donde han presentado y dirigido programas informativos y de divulgación.

También la programación deportiva, que seguía puntualmente los encuentros disputados por los clubes turolenses de futbol, baloncesto y voleibol, tanto dentro como fuera de nuestra ciudad, contó con un presentador excepcional, Vicente Catalán, que no tardaría en ser fichado por Antena 3 donde ocuparía los puestos de jefe de deportes y presentador de noticias de Antena 3 Televisión en Aragón, pasando a desempeñar su papel el periodista de Diario de Teruel Ismael Ramón.

Otras presentadoras de informativos como fue el caso de Eva Lázaro o Carolina Benavent cambiarían de medio pasando a trabajar en emisoras de radio, pero quizá fuese entre los miembros del equipo técnico donde más se hiciese notar este “mercado de fichajes”, coincidiendo con la apertura de la radio y la televisión autonómicas. Cámaras y editores como Pedro Blesa, Santiago Villar, José Luis Llera, Sarai Bronchales, o Carlos Del Río pasaron a trabajar para estos medios o crearon sus propias productoras (Del Río Comunicación Audiovisual) para ofertar programas y servicios a diferentes canales de televisión, entre otros clientes.

Tomás Pérez recuerda que la “fuga de cerebros” fue una amenaza permanente contra la que no existía vacuna:

Hacer viable económicamente la TLT era prácticamente imposible. El trabajo salía adelante gracias al esfuerzo de los trabajadores, que nunca protestaron por el tiempo dedicado fuera de su jornada laboral, por eso, cuando les surgía una oportunidad laboral mejor, nunca les pusimos ninguna objeción, incluso les animamos a aceptarla, aunque en ocasiones nos quedase una papeleta difícil de resolver, porque las ofertas podían surgirle a cualquiera, desde ayudantes de cámara o de producción al propio director de la televisión, como fue el caso de José Miguel Meléndez, actual delegado en Teruel de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión”.

La “fuga de cerebros” fue una amenaza permanente, pero sabíamos que no tenía sentido luchar contra ella.

La televisión también sirvió de lanzadera profesional a algunos de los artífices del proyecto, como fue en caso de Fermín Pérez:

La reputación adquirida por el trabajo realizado me permitió dirigir durante una época de mi vida  Antena Aragón. Dirigir equipos y lograr sacar de las personas lo mejor me permitió hacerlo en el resto de mis experiencias personales”.

Cabe recordar que Fermín Pérez fundó y dirigió la empresa “Global Events”, dedicada a la organización de eventos en el ámbito internacional, y en la que siempre tuvieron una importancia relevante los montajes audiovisuales. A sus órdenes trabajaron nombres de prestigio en la industria cinematográfica española, como Molina Efectos Especiales (ganador del Goya 2014 a los mejores efectos especiales), Belen Rueda, Marta Hazas, Dani Rovira, o Maribel Verdú, y también internacionales, destacando el actor Pierce Borsnan o el compositor Mychael Nyman.

Probablemente el ansia de crecer profesionalmente de Fermín Pérez fue el detonante de la ambiciosa programación de la TLT, especialmente en épocas festivas como las Fiestas del Ángel o Navidad, durante las cuales prácticamente se duplicaban las horas de emisión incluyendo programas especiales, algunos de ellos realizados en directo en el exterior mediante el uso de unidades móviles, para las que fue fundamental, como en cualquier evento turolense que tenga lugar en la calle, la colaboración de Jesús Puerto. Gracias a su trabajo y al de los técnicos de la TLT pudieron rodarse en directo conciertos, cabalgatas de reyes o toros ensogados, en los que cámaras como Santiago Villar, se jugaban el tipo grabando a escasos metros del toro, con la referencia de la distancia al animal distorsionada por el uso del zoom, confiando su seguridad a un compañero del equipo que, agarrándole del cinturón lo detenía en su avance o lo apartaba cuando el riesgo resultaba inminente. Para crear una mayor atmósfera taurina las imágenes se acompañaban de la inconfundible voz de Aniceto Blasco, crítico taurino de la televisión y colaborador frecuente en programas de tertulia y magazines.

Durante épocas festivas, como las Fiestas del Ángel o Navidad, llegaban a duplicarse duplicaban las horas de emisión.

A la dificultad técnica y el riesgo personal se sumaba en ocasiones el reto de conseguir mantener el interés de los espectadores, en situaciones tan complicadas, surrealistas o hilarantes como la retransmisión en directo de un campeonato de guiñote en la que los cámaras debían evitar descubrir las cartas de los jugadores y el comentarista, en aquella ocasión Chema López, explicar las bazas con el ritmo y la emoción que darían a cada pase de balón los locutores de Carrusel deportivo.

Pedro Blesa recuerda aquellos programas en los que todos los equipos debían sacarse de la sede de la televisión para trasladarse a estudios temporales:

Los técnicos teníamos que saber de todo lo relacionado con la técnica. Además de operadores de cámara, teníamos que saber editar, realización, mesa de sonido, iluminar los set del plató, ya que como no éramos muchos debíamos estar preparados para cualquier imprevisto o eventualidad. En estas ocasiones incluso hubo que desmontar todos los equipos de edición y volver a montarlos en el edificio de Caja Rural en la plaza del Torico, desde donde se emitían los programas, por eso la importancia de saber de todo”.

Estas programaciones especiales combinaban la realización en directo con microespacios “enlatados”, grabados en estudio o en exteriores y editados previamente, como los espacios infantiles que incluían concursos y  entrevistas protagonizadas por niños y relatos y cuentos representados por actores o con sencillas animaciones de muñecos. Del mismo modo, los programas para las noches de ferias previas a la Vaquilla o los especiales de Nochebuena y Nochevieja se caracterizaban por la emisión de entrevistas, reportajes, breves documentales, sketchs humorísticos y actuaciones musicales de grupos y solistas locales. En aquellos años un jovencísimo David Civera –que seguramente no llegaba a sospechar sus futuros éxitos discográficos- era fijo en la sección musical de la programación especial.

Los programas especiales combinaban la realización en directo con microespacios “enlatados· grabados en estudio o en exteriores.

La dirección de estos programas solía correr a cargo de Jesús Durán, contando con un surtido de presentadores y colaboradores como Agustín Fernández Buj (conductor de los magazines de la tarde), Pepe Esteban (presentador de informativos), Toña Fernández (la chica del tiempo) y Elifio Feliz de Vargas, Tomás Pérez, Alfonso Casas, Fabiola Hernández, Reyes Antón y otros muchos que desempeñaban el papel de “chic@s para todo”. La parte técnica se distribuía entre todo el equipo, pero cabe destacar el trabajo llevado a cabo como realizador César Maícas –que con el paso del tiempo también sería fichado por Antena 3 TV y terminaría responsabilizándose de la información y actos públicos de un importante partido político-, junto a la grabación y montaje de diversas colaboraciones, tanto en ficción como reportajes llevado a cabo por Miki Barrera, quien quedaría definitivamente “enganchado” al cine y la televisión, trabajando para otros o abriendo su propia productora Infinito films, con la que ha realizado videoclips, spots comerciales, reportajes, cortometrajes e incluso se aventuró a arrancar una ambiciosa serie para internet  titulada “Veo cosas”, protagonizada por el actor turolense David Sancho; su trabajo más reciente ha sido el cortometraje “Amor constante más allá de la muerte”, producto cien por cien turolense con el que participó en el II Rally Desafío Buñuel,

El trabajo de realizadores turolenses y aragoneses también fue divulgado desde TLT, emitiéndose los primeros cortometrajes de algunos nombres vinculados al cine como José Miguel Iranzo, La Estética Moderna, PC o San Gría Filmes. Por otra parte, la Semana Internacional de Cine, que en aquellos momentos ya había adoptado el nombre de Animateruel como manifestación de su firme propósito de distinguirse, dentro del panorama de los festivales nacionales, por su especialización en el cine de animación, recibió una amplia cobertura de todos sus actos, a la vez que se sirvió del medio para acercar a los telespectadores propuestas y formatos novedosos.

Otro apartado de creación audiovisual dentro del trabajo diario de los estudios de TLT fueron los anuncios publicitarios. Las posibilidades de contratar publicidad eran tan variadas como los diferentes clientes, yendo desde la entrega de un guión cerrado a la libertad más absoluta: “quiero un anuncio de mi establecimiento”. En este segundo caso, se improvisaba un equipo de publicistas que elaboraba un guión, seleccionaba actores,  localizaba exteriores o diseñaba el decorado, como si se tratara de un pequeño cortometraje a gusto del interesado. Pedro Blesa recuerda que la publicidad televisiva tenía tanto éxito que, algunos años, la pauta de publicidad durante los informativos de los días de la Vaquilla llegó a superar los 9 minutos.

En algunas ocasiones el cliente era algún organismo oficial, que contrataba trabajos más extensos y ambiciosos con la finalidad de promocionar turísticamente la provincia o algún evento cultural concreto. Con este objetivo se hicieron series de reportajes sobre los municipios de la Comunidad de Albarracín o sobre los de la Ruta del Tambor y del Bombo y se grabaron numerosos actos relacionados con la Semana Santa turolense, la Vaquilla del Ángel, la festividad de San Jorge o la Muestra Internacional de Folclore, o la entrega de los Premios “T” de calidad que otorgaba la DPT, entre otros.

La demanda publicitaria obedecía al hecho de que los anunciantes eran conscientes del creciente número de espectadores que seguía la programación de TLT. Algunas de sus iniciativas llegaron a desbordar las expectativas más optimistas, como la organización de un concurso de imitadores de los grupos “Spice Girls” y “Back Street Boys”, en 1996, como recuerda Pedro Blesa:

Se apuntaron grupos de todos los colegios de Teruel y estuvimos durante tres meses los fines de semana, sábado y domingos, grabando en el Cine Maravillas las actuaciones. Fue un exito la convocatoria. La final se realizó en la plaza de San Juan en la semana de Ferias del Ángel”.

Los spots publicitarios se diseñaban como pequeños cortometrajes a gusto del cliente.

Nunca se cerraron las puertas a cualquier iniciativa creativa que garantizase un mínimo de calidad o supusiera alguna utilidad pública. En este tipo de actuaciones podrían englobarse los documentales sobre paleontología promovidos por Luis Alcalá, director de la Fundación Conjunto Paleontológico, para difundir por todo el país la riqueza geológica y paleontológica de nuestra provincia cuando la creación de Dinópolis era poco menos que una idea peregrina.

El primero de esta colección de producciones científico-divulgativas llevaba por título “Hace un montón de años (cuando en Teruel vivían los hipopótamos), y mostraba los fósiles de Concud, Teruel teniendo como guía a un astronauta llegado del futuro. Este documental consiguió el  Tercer premio en la VI convocatoria del Concurso Medios de Comunicación y Pedagogía de la Fundación SM (1994).  Las dos entregas siguientes fueron “Ranas y azufre, sobre las minas y los fósiles de Libros que se además de emitirse en TLT, fue proyectado en la II Reunión de Tafonomía y Fosilización (Zaragoza, junio 1996), y  “Teruelsaurios”, en el que se difunden, por primera vez en la historia, huesos del  dinosaurio gigante de Riodeva.

Como ya ha quedado patente, la viabilidad económica de la Televisión Local de Teruel nunca estuvo garantizada y tuvo como consecuencia directa una reducción de contenidos, sucesivos cambios en el equipo técnico y de redacción, que unidos a cierres temporales de emisión y otros factores irían mermando el ímpetu emprendedor de los primeros años, hasta que los promotores iniciales abandonaron definitivamente su compromiso empresarial para ceder la gestión a la Diputación Provincial, el Ayuntamiento y la Caja Rural de Teruel, quedando solamente del grupo inicial Tomás Pérez. Juntos lograrían mantenerla a flote hasta 2013.

En la producción propia destacaron los reportajes y documentales que promocionaban aspectos turísticos o culturales de la provincia.

A él le preguntamos si sería posible un proyecto semejante dentro del panorama televisivo actual:

“Tendría que llevar aparejado un cambio de modelo que poco tendría que ver con la TLT que conocimos. A mi juicio una fórmula viable sería la producción de un informativo semanal en streaming, es decir, con distribución digital a través de internet, que es una forma de reducir costes y puede financiarse con los ingresos de publicidad”.

La otra cuestión frecuente entre trabajadores, colaboradores e incluso espectadores de la TLT es saber si se conserva un archivo de las emisiones de todos los años que permaneció la televisión en activo, a lo que Tomás Pérez responde remarcando la dificultad de ordenar un archivo tan voluminoso, volcado en un formato que se deteriora con el tiempo y que, además ha tenido que sufrir diversos cambios de ubicación:

El material está, lo que nadie se atreve aventurar es en qué condiciones. Fue Caja Rural la que, en el momento de liquidar la deuda de la empresa con la entidad financiera, se ofreció a adquirir este archivo considerando su valor documental y una suerte de memoria viva de más de una década de la ciudad”.

Si bien es difícil saber si los diversos formatos de soporte de imagen y sonido utilizados habrán podido soportar el paso del tiempo, de lo que no cabe la menor duda es de que la cantera de profesionales que surgieron de nuestra ciudad durante los más de 20 años en que se mantuvo en funcionamiento la TLT, ha alimentado y sigue manteniendo activo buena parte del tejido audiovisual aragonés. En palabras de uno de sus trabajadores:

“TLT fue un nicho de futuros periodista y cámaras, allí aprendías a base de esfuerzo y mucho trabajo, como si no hubiera un mañana”.

Y efectivamente, no lo hubo.

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